Partidos Cumas

Cuán bien le haría al país un debate con alturas de mira con dos coaliciones ideológicas contrarias, pero potentes.

El problema es que hoy en día, no existe un ala de derecha convincente en el país. No hay nada ni medianamente similar que se jacte de ser el partido heredero de algún mandatario o algún gran intelectual conservador del siglo XIX o comienzos del XX. Por otro lado, tampoco existe una izquierda fuerte, protagónica y que sea un real aporte (a parte del hecho de ser “cool” y estar en contra de todo).

Pero vamos por partes.

Luego del Golpe de Estado en Septiembre del 73, los partidos que lograron sobrevivir, fueron meros espectadores de los cambios políticos, administrativos, y económicos que acaecieron durante este periodo.

A fines de los años 70, la Dictadura Militar –inteligente pero maléficamente asesorada– empezó a pavimentar su salida política para fines de los noventa; creó una nueva Constitución a puertas cerradas y sentó las bases políticas para perpetuarse de facto en el poder. Las oscuras mentes (civiles) detrás de este proyecto, se empezaron a agrupar de acuerdo a sus necesidades, no solo ocupando los puestos más importantes de las principales empresas –recién privatizadas– del país, sino que también se vieron en la necesidad de crear partidos políticos afines, que en el futuro les permitieran salvaguardar todo su patrimonio dentro de los márgenes del juego que les planteaba la nueva carta constitutiva. En la otra orilla, el resto de los partidos que representaban una aletargada y casi inexistente “oposición”, pero, que fueron lo suficientemente inteligentes para no quedarse abajo de este tren que acababa de salir del andén, empezaron un sinfín de tediosas pero productivas conversaciones con el “oficialismo” de ese entonces, para asegurar –luego de la transición– un pedazo de esa gran torta llamada Chile.

Así entonces pasaron los años y la supuesta “transición” nunca llego. ¿Para qué cambiar (de ambos frentes: izquierda y derecha) algo que les beneficiaba por todos lados? Hubiese sido absurdo y contraproducente. De hecho, de lo que quedaba por repartirse, se lo han terminado de repartir en este último cuarto de siglo. Y lo poco que queda para el resto, lo controlan o le sacan plata con impuestos. Entonces, nos encontramos hoy en día con una ridícula fauna política de ideales inexistentes, un verdadero invento pre y post democracia.

Ambas facciones (derecha e izquierda) no son un legado ideológico de antaño ni mucho menos. No hay un proyecto país de por medio ni nada que los motive a mover un dedo por cambiar ese hermoso status quo en el que yacen como vacas sagradas.

Por un lado está la derecha, que con ideales absolutamente retrógrados cuentan con un votante duro, que es el que por décadas ha recibido el apoyo del gobierno de turno (de ambos lados), y que además, cuentan con otro electorado absolutamente embelesado, que curiosamente, es ese que no recibe ni pan ni pedazo, pero se siente feliz de ser de derecha (Facho Pobre). Luego, están todos esos partidos que sabiamente chupan de la corneta más grande, les da igual, no hay dignidad ni ideología que importe con tal de seguir en el poder (PS, PPD, DC, PR, etc.). Y finalmente, al otro lado de esa derecha rígida, está esa izquierda insípida, que está en esa posición casi exclusivamente PARA NO ESTAR A LA DERECHA, no por convicción (eso jamás). Sin fondo, sin sentido, perros chicos peleando por un pedazo de pan. Son “cool”, ocupan redes sociales, y trasmiten sus proclamas en streaming. Van a cuanta marcha hay, y en general, apoyan todo lo que esté de moda. Pero no les hablen del proletariado y las luchas de clases, “because it’s too mainstream”.

En definitiva, tenemos una “clase” política absolutamente pasada de moda, pero por sobre todo muy indecente y cuma (muy cuma). Cuando entendamos que la derecha que hay acá no existe (por ser un resabio de la dictadura), y que ser de izquierda no es la mejor hueá del mundo (por el solo hecho de ser de izquierda), quizás podremos debatir los grandes temas que nos aquejan sin que todas y cada una de las discusiones terminen en insultar al otro o descartarlo por el solo hecho de tener una opinión distinta a lo que dictan las redes sociales.


Este próximo mes de abril y de ahí en adelante tendremos la oportunidad única como pueblo de demostrarle a toda esta clase política anquilosada que no estamos ni ahí con ellos, y que ya no los necesitamos mas.


Gracias por nada.


En la imagen: Traidores. Todos los Derechos Privatizados por Ricardo Lagos.


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